TESTIMONIOS

Lifred García

Una de las cosas que mas me impacto durante el viaje, fue la posterior en la que inauguramos la escuela, donde de la nada aparecieron cientos de personas y comenzaron a cantar y cantar, sin parar, al ritmo de los tambores y las palmas.

 

Durante esa reunión mucho de ellos aceptaron al señor en su vida, cantando y adorando, sin pensar en el tiempo, ni en la falta de luz eléctrica, solo nos iluminaba la luna y las estrellas. La verdad es que no se cuanto tiempo pasó, pero era increíble ver como nada los detenía y nada representaba un obstáculo para manifestar su amor a Dios.